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Subsection, part 2

¿Cómo no te diste cuenta? Era un agujero enorme, un túnel de perfecta excavación en la roca viva. ¿Por qué te negaste a verlo? Había hecho ruido, había temblado la tierra en varias ocasiones. Lo achacaste a inclemencias del tiempo, a daños colaterales de la presencia del lobo en tu casa. Pero no hacías más que cerrar los ojos y los oídos. Así que allí estaba él, de pie en el vestíbulo, esperando. Alzaste la vista hacia él casi con temor, recelosa de lo que pudiera hacerte algo tan fuerte como aquello... Pero tus dudas se disiparon velozmente al mirarle a los ojos. No había en ellos intención alguna de hacerte daño. Le dijiste que esperara allí, que tenías que limpiar y ordenar todo lo que tu antiguo inquilino se había dejado a su paso antes de que pudiera instalarse cómodamente. Te dispusiste a recoger el desastre que era tu vivienda, pero sólo limpiar la sangre del lobo te costó tanto que no fuiste capaz de seguir adelante sin desplomarte de agotamiento. Entonces fue cuando sentiste s...

Subsection, part 1

Era un desastre... Puertas cerradas con llave y candado, cuadros torcidos, alfombras raídas... Una pesada y gruesa puerta principal, de sólida madera, inamovible en sus oxidadas bisagras. Cristales rotos, el viento colándose por las rendijas, agitando las pesadas cortinas, levantando nubes de polvo de las frías losas de piedra del suelo... Tú, refugiada en la torre más alta, más alejada de tierra adentro, con ventanales hacia la inmensidad del mar de tu soledad y tu imaginación. La alcoba perfecta, ordenada según tu gusto, pero sin fuego, fría y oscura, a merced de los caprichos del vasto océano sobre el que se mece... Y de repente, llamaron a la puerta. Te despertaron de tu ensoñación, tu aceptación y tu costumbre. ¿Quién habría sido capaz de cruzar el bosque impenetrable, sortear los peligros y superar los obstáculos? Acechaste y allí estaba, un lobo negro de ojos penetrantes y pensamientos oscuros, pidiendo refugio y un poco de luz para poder curar sus heridas. Tal era la determinac...