Frozen warrior
I might have gone black and white... El asesino estaba sentado en la barra de una taberna de aquella sucia ciudad, con una jarra entre las manos, ajeno a la algarabía de su alrededor, sus negros ojos fijos en el sucio paño que languidecía en una mesa, detrás de la barra. Ni siquiera sabía por qué estaba allí. Él ni siquiera era un verdadero asesino... Pero necesitaba dinero, pues la pequeña fortuna que había acumulado en sus años de combatiente se había ido gastando poco a poco, y ya se le habían pasado las ganas de luchar en grandes contiendas. Demasiado esfuerzo y responsabilidad... Inevitablemente sus pensamientos volvieron al pasado. Él no era tan mayor, pero sentía aquellos pocos años como si hubiera transcurrido una eternidad. Tantas y tantas misiones y luchas con un único objetivo: acabar con esa raza abominable que eran los vampiros. Cuánta fuerza convertida en odio, una juventud desperdiciada por dedicarse enteramente a destrozar y mutilar a esos seres. Qué convencido ...