Entradas

Mostrando entradas de 2017

Musa: agua

Agua, lamiendo mi piel, recorriendo mis rincones. Mar en calma, con corrientes profundas que me mecen a su antojo. Agua que forma nubes y me provoca tormentas. Lluvia de verano que salpica mi cara, y tienta a mi boca sedienta sin apagar del todo su necesidad.  Agua cálida que me sumerge, templa mis pensamientos y me apacigua. Agua que hierve dentro de mi pecho y bajo mi piel. Vapor de agua, agobiante, que me sofoca, que me obliga a jadear buscando aliento, que deja mi cuerpo repleto de surcos y de húmedos cristales. Cascada de agua tibia que me acaricia el pelo, que humedece mis labios y me cierra los ojos.  Hielo que se desliza sobre mi espalda erizándome la piel, incitándome a morderlo, que me castiga con su tacto abrasador. Torrente salvaje que inunda mis oídos, nublando mi juicio y haciendo que me olvide de todo lo que no son mis sentidos. Lago cristalino que recoge mi imagen maltrecha y la acaricia, la besa y la devuelve adornada en plata. 

Sentimientos

No fue hasta que hube vuelto a casa con la carta guardada en un bolsillo, y que estuve a salvo en la pequeña biblioteca de mi dormitorio que me permití dejar fluir todo lo que había estado sintiendo durante aquel encuentro. Hacía décadas que no le veía. Me había afectado profundamente encontrarle en aquel estado en la taberna: viejo, cansado y borracho. Me vino un fugaz recuerdo a la mente: una jovencísima imagen de mí tratando de tentarle con una jarra de hidromiel mientras él entre risas rehusaba y me decía "Yo no bebo, pues no soporto perder el control". ¿Qué había sido de aquello? No pude negar que le eché de menos profundamente cuando se fue. Se podría decir que la culpa había sido mía, aunque en realidad yo nunca le pedí que me amara. Decidió marcharse una noche de tormenta que yo había salido de caza; robó una de las espadas de la armería y se fue, dejando todas las puertas y ventanas abiertas. A mi regreso encontré una mansión fría y húmeda, y completamente vac...