Musa: luna llena
Aúllale a la luna, lobo negro.
Desnúdate de rabia, de
amargura. Aúlla, si llorar no puedes.
Que tu piel se erice con el
viento del acantilado, que se alborote tu pelo brillante de plata, pese a que
es negro. Como tu corazón.
Aúlla, respira. Empápate del
olor del mar, envuélvete en sal, fórjate en piedra.
Para que seas fuerte en todas
tus batallas. Para que el desaliento no llegue, no para quedarse. Para no
sentir el peso de tanto que cargas.
Para ser eterno, y magnífico.
Por eso, trágate el miedo,
sube a la roca, desafía al horizonte. Que tus cicatrices resplandezcan como tus
ojos, como tus colmillos de marfil. Clava las fauces, y las garras en lo más
profundo la tierra, reclama tu reino. Aúlla, lobo negro, hasta desgarrarte la
garganta.
Que la noche observe tu fiereza.
Que tiemble, sabiendo de lo que eres capaz.
Que el bosque a tu espalda se
estremezca ante el eco de tu poder. Que no quede alma en el mundo que no sea
testigo de la fuerza viva que desprendes.
Que la luna te escuche, y te
tema. Y se incline ante ti.
Comentarios